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un hecho

En la era de los mil amigos digitales la confrontación no es algo común. Implica hacerse cargo del desacuerdo y estar dispuesto a decirlo.

Cómo vamos a estar todos siempre de acuerdo? Siempre disponibles para hacer lo que nos digan sin chistar? Fallar es parte del juego, la diferencia está en cómo lo llevás. Es más costoso ser honesto en este sentido y no asumir algo que no querés hacer.

Una anécdota que me encanta respecto a Hakeem Olajuwon, uno de los mejores jugadores de NBA de la historia, es que era ante todo un gran compañero de equipo y una persona honorable. No en el sentido de la caballerosidad medieval, sino en el sentido diario, cotidiano. Si él te decía que iba a hacer algo, lo hacía. Te pasaba a buscar a la hora que te había dicho que pasaba, sin falta.

Ser una persona consecuente en acto y palabra es algo muy poderoso. Convertirse en el tipo de persona en que todos saben que pueden apoyarse es una de las mejores medidas de marketing personal que puedas tomar.

Muy poco más fuerte que decir, y cumplir. “Dalo por hecho.”