Categories
Ocio Trabajo Vida

desocupate

Hace algo más de un año pensé que había descubierto la respuesta a la sobre-estimulación.

Me encontraba totalmente sobrepasado de exigencias, proyectos e interrupciones de todo tipo y color. Empecé a valorar más apagar mis dos teléfonos celulares (por motivos francamente incomprensibles hace más de tres años que no tengo alternativa que llevarlos), buscar espacios de desconexión absoluta en una ducha extendida o salidas a correr, me senté a leer un libro en un sillón en mi propia casa a pesar de la tentación demoníaca de la computadora, televisión y múltiples consolas de videojuegos.

Ahora creo que estuve afrontando el asunto al revés. El problema no es buscar los espacios sino la causa que los genera en un primer lugar.

Partiendo de la base que todos queremos vivir bien y nadie quiere trabajar más horas de las que tiene el día. Es necesario frenar sin sentirse culpable, aunque más no sea para levantar la cabeza y mirar el panorama antes de seguir corriendo.

iambusylogo

Dice Tim Kreider en este fantástico artículo en el New York Times que el ocio no es sólo unas vacaciones, un lujo o un vicio sino que es algo tan imprescindible a la mente como la vitamina D es al cuerpo, y si nos privamos de él sufriremos una enfermedad mental igual de disfigurante como el raquitismo.

Algunas de las ideas más brillantes requiren tiempo para marinar y momentos muertos para hacer conexiones inesperadas. Es ciertamente paradójico que sea menester salir de la oficina para poder trabajar mejor, pero estimo que es una hecho irrefutable.

Por eso creo que lo mejor es dedicar momentos intensos a lo que pensamos que vale la pena, buscar tener la mayor cantidad de actividades placenteras que podemos y dejemos de usar la sobre-exigencia en nuestro tiempo como un cuadro de honor o la señal certera de nuestra propia importancia.

2 replies on “desocupate”