Preferencias

Es más serio el que piensa lo que pedís, duda y contempla cómo, cuándo y por qué te va a ayudar al que por agradar o pretender impresionar dice inmediatamente que si a todo.

Los primeros pueden dar peor impresión pero rara vez incumplen; los segundos muchas veces terminan teniendo que recalcular y fallar los compromisos asumidos a la liviana.

No tengo dudas respecto a cuál tipo de persona es preferible.