Thursday, September 17, 2009
Estoy terminando un libro fantástico escrito por Josh Carlin llamado Playing the Enemy.
Se enfoca sobre los esfuerzos de Nelson Mandela entre 1985 y 1995 para unificar Sudáfrica. Fueron 10 años cruciales: en el 85 empezó a tener contacto con el gobierno Afrikaner; en el 95 los Springboks – símbolo del apartheid – ganaron el Mundial de Rugby. Esto último fue festejado por todo Sudáfrica con gran algarabía, un hecho que hizo más para unir un pueblo al borde de la guerra civil que cual otro hecho individual podría haber logrado.
Además de tratarse de una notable crónica política y social pienso que deja muchísimo al lector al mostrar el carácter de Mandela en una intimidad devastadora.
¿Cómo una persona puede pasar 30 años en la cárcel y salir lleno de amor y perdón, sin rencor y con los brazos abiertos a sus carceleros?
Sin ser un gran orador movía masas con gestos grandilocuentes y comprando a sus enemigos con un carisma personal fuera de serie. Parte de esa habilidad para desarmar a sus más férreos enemigos es una enorme cuota de humildad. Hacía sentir a todos como que él estaba honrado de conocerles. Demostrar interés, respeto y permeabilidad con todas las personas con las que entraba en contacto. Conseguía que esas personas hicieran lo que él quería con gran felicidad, sin importarles en lo más mínimo ser completamente conscientes de haber sido manipulados.
Postulo, entonces: ¿Si Mandela es humilde vos quién sos para ser arrogante?
Hacer sentir a los demás bien consigo mismos es una gran virtud. Tener ese magnetismo personal avasallador sin petrificar ni humillar es realmente extraordinario.
Entiendo que no todos nacen con esos dones sobrenaturales para las interacciones sociales. Entiendo que su personalidad no hizo más que ayudarle a Mandiba (su título nobiliario en Xhosa, su lengua natal) a conseguir el profundo cambio que quería para su país. Entiendo que fue la única manera que consiguió sobrevivir todos esos años dentro de la Isla de Robben. Pero nada de eso invalida el aprendizaje que debemos llevarnos de un estudio cuidadoso de la vida de este gran hombre.