Pablo sometió mi respuesta a debate entre su círculo y me mandó lo siguente:
Interesante, algunos argumentos son refutables, pero el tono general, y viniendo de quien viene (Marcelo, 38, profesor universitario de física bocho, laburó bastante en el Balseiro, vive en Palermo, en su PH, bien, sin estridencias. Clase media parriba bien y buena onda) me gusta como habla y desde donde…
Nene, te dejo un abrazo. Me encanta debatir con vos.
Pablo
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Pablo,
Trato de acercar algunos conceptos, aunque creo que seria mejor hacerlo en persona.
Evito hacer un mail acabado y definitivo porque sino no lo mandaría nunca...
Así que lanzo al aire algunas ideas que se me vienen, las podemos discutir.
1- Caso puntual: mas allá de cuanto te merezcas ganar vos, trabajar bajo tierra es insalubre: un sueldo de 3300 por todo concepto para el boletero me parece bien. La comparación acerca del impacto en la "productividad" que hace tu amigo es extraña: ¿como medís el impacto de tu trabajo en lo que recauda la empresa?... es probable que con su trabajo de un solo viaje le haga ganar mas a los concesionarios de la empresa que vos a la tuya en todo un día.
Eso sin tener en cuenta lo de la edad: en este sistema es probable que vos, por el tipo de trabajo que haces, cuando tengas 55 años ganes bastante más que 3300... En cambio el boletero nunca va a pasar los 3300 no importa la edad. Obvio, hablando en valores reales.
Mas allá de esto y aun sin entrar en lo general (y sin cuestionar, lo dejo para después, estructuralmente el sistema, pienso que los trabajadores deberían tener una participación mas grande en las ganancias de las empresas)
2- Lo general: esto es bastante más difícil
La referencia a la meritocracia es medio desactualizada y esta mal empleada (lo retomo después porque es la base del razonamiento), afirmaciones como "ignorancia del ciclo básico de la economía de un país" son demasiado básicas, valga la redundancia... y solo muestra que el discurso único planteado por los neoliberales ha hecho mella en mucha gente (en la discusión podemos retomar estos temas).
De la misma manera que decir que "tal discurso no es de derecha": es típico que el "discurso único" diga de si mismo: "esto no tiene ideología, es la realidad". La realidad es un poco más compleja.
El hecho que algunas experiencias socialistas no hayan "resultado" no quiere decir que a las experiencias capitalistas le haya ido mejor, ni que sea la única opción (como sería una sociedad mejor, que sistema me imagino yo, es una charla para otro día). Por otro lado es cierto que un problema de los sistemas socialistas tiene que ver con la motivación. Pero esa crítica no puede hacerse "parado en el éxito" del sistema capitalista: el nivel de desigualdad social que tiene el mundo hoy no debería ser motivo de orgullo de nadie.
Hablando de méritos: yo no creo merecer más sueldo (trabajando de docente en la universidad) que un tipo que, valga el lugar común, carga bolsas en el puerto: un trabajo como ese en el cual te rompés el cuerpo, tenés menos esperanza de vida, trabajás muchas más horas, etc. Sin embargo esa persona trabaja más que yo.
Ni hablar de un cartonero que sale de noche arrastrando su carro (haga frío, calor, lluvia, viajando mal, con riesgo de agarrarse cualquier peste): ¿quien querría un trabajo así? Debería ganar más que yo.
Algo básico que me sale de las tripas: creo que puede haber diferencias en los sueldos de un trabajo y otro, pero de ninguna manera las diferencias que hay en este sistema. Eso respecto de los sueldos, ni hablar de las fortunas personales: es inmoral que alguien tenga 1 millón de dólares cuando hay gente que se muere de hambre, no me importa cuánto se crea el señor que "se lo merece", ni cuanto crea que "impacta" su trabajo en las ganancias.
Un poco menos básico y más académico.
Si nuestra amiga la Lic. En Sociología T. me deja meterme en su campo, planteo un par de cosas (y ella podrá corregirme o incluso ampliar)
Naturalizar la idea del "mérito" es algo de los años 40 y trae aparejado la naturalización de la desigualdad (y ayuda a desdibujar el concepto de injusticia social).
"Los principios básicos de la idea meritocrática, cuya garantía es para la sociología funcionalista sinónimo de igualdad, se pueden resumir en cuatro proposiciones:
1- Las posiciones sociales se distribuyen de acuerdo con el merito y la cualificación, no según la filiación hereditaria.
2- La educación formal es el medio principal de adquirir esas cualificaciones.
3- La posibilidad de acceso a la educación formal depende solo de las preferencias y capacidades.
4- Estas capacidades intelectuales se distribuyen al azar en una población. "
Aceptar estas proposiciones naturaliza las desigualdades sociales: si sos pobre te lo "merecés", es porque no te esforzaste lo suficiente porque tenés las "mismas oportunidades" que todos.
Estas proposiciones serán puestas seriamente en duda por muchos estudios de los sociólogos (entre 1945 y 1960). En el 60 ya nadie en el ámbito académico podrá sostenerlo. Pese a esto, es curioso como ha sobrevivido en el imaginario popular hasta hoy.
Algunos de los cuestionamientos se los imaginarán, doy uno medio burdo (pero se puede refinar todo lo que se quiera): nadie puede sostener con seriedad que un chico de una villa tuvo las mismas oportunidades que un chico de clase alta sólo porque los dos fueron a la escuela... pero esto es solamente el principio.
Abrazos y perdón lo extenso
Marcelo
update:me quedo respecto de esta cuestion de la meritocracia.
Miremos las empresas o corporaciones: instituciones que, se supone, se manejan de acuerdo a este paradigma.
Muy pocas veces se escucha a alguien decir que alguien obtiene algo porque se lo merece: casi siempre las promociones, los premios, quien llego a jefe, etc... es explicado, por las personas de esa estructura, por relaciones: "tal es amigo de tal","entró acomodado", etc, etc.
Incluso los premios: la gente explica que no le tocó tal o cual premio porque los jefes fueron injustos, o premiaron a los amigos, etc, etc. Cuando el premio le toca a uno, obviamente es porque se lo merece... Y eso, sin meterse en el asunto de las "evaluaciones de desempeño" que se supone "objetivas".
Todos los que trabajan en empresas y ven este comportamiento perverso: un discurso de meritocracia y una realidad distinta (donde la gente recibe premios porque "es el amante de tal", o "es un acomodado del dueño", etc.) creen que eso sucede en "su" empresa ("es esta empresa pedorra")... pero que en general no es así. Creen que el sistema en general sí funciona por meritocracia. Esa empresa es la norma, no la excepción...
O sea, suponer que las empresas se mueven en este paradigma es medio ingenuo. Cuando alguien que uno cree "capaz" llega a un cargo importante se ve como una anomalía: "mira el tipo, llego por sus propios méritos, que raro". Creer que la racionalidad es la que guia las decisiones en las empresas es poco serio.
Y hay mucha literatura escrita al respecto que habla de la perversidad de las instituciones, con sus permanentes dobles discursos.
Hay uno buenísimo escrito por una francesa que se llama "Buenos dias Pereza" que es increíble, muy gracioso y muy patético lo que describe.
Abrazos y besos
Marcelo
Labels: economía, política, sociedad