Tu naturaleza te demanda

Por la madrugada cuando tengas problemas para salir de la cama decite a vos mismo: Tengo que ir a trabajar de ser humano. De qué me quejo si voy a hacer lo que nací para hacer, aquello para lo cual estoy en este mundo. Acaso es ésto para lo que fui creado? Para estar escondido debajo de las sábanas y mantenerme calentito?

 

–Pero es más lindo acá…

Entonces naciste para sentirte bien? En vez de hacer cosas y tener experiencias? Por qué no vas a hacer lo que la naturaleza demanda?

–Pero alguna vez hay que dormir…

De acuerdo pero la naturaleza le fijó un límite, del mismo modo que hay un límite para cuánto podés comer y beber. Y vos estás pasado de esos límites. Pero no de tu cuota de trabaja. En eso estás corto. No te amás a vos mismo suficiente, sino amaerías tu naturaleza lo que demanda de vos. La gente que ama lo que hace se desgasta haciéndolo, al punto de olvidarse de bañarse y de comer.

– Marcus Aurelius

Social media suicide

La generación Z está usando cada vez menos las redes sociales para interactuar o consumir información y más para transmitir unilateralmente. Especialmente para mujeres famosos la prevalencia de trolls hace que ciertos medios sean inviables (por ejemplo Twitter), mientras para otros basarse en la cara inverosímil que muestra Instagram sólo contribuye a una imagen irreal de sus propias vidas. Tendencia futura en cuales serán las próximas iteraciones de medios digitales?

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maleable

Tener personalidad es absolutamente crítico si no querés ser un aburrido, olvidado o hasta inservible. No sirve ningún factor externo para validarte como ser humano, sin ese básico magnetismo no podrás afianzar tu lugar de pertenencia en la sociedad.

Sin embargo también es valioso aprender, crecer, ser flexible. Poder escuchar retroalimentación de personas valiosas e incorporarla a nuestras vidas.

Ser maleable es una virtud crítica como motor de crecimiento, el opuesto es ser necio. Sólo quien es profundamente inseguro no es capaz de escuchar, ni creer que los demás tienen algo para aportar.

Esa sin dudas es la opción menos deseable.

nada es gratis

Tomamos muchas pequeñas decisiones diarias, desde elegir qué hacer antes de ir a dormir, a qué hora despertarnos, cómo usar el momento más lúcido del día (2-3 horas desde que nos levantamos) hasta cómo interactuar con los demás y usar nuestro tiempo.

Qué proyecto recibe nuestro entusiasmo y pasión es tan importante como qué relaciones protegemos, en cuáles invertimos y qué personas reciben nuestra atención.

Los resultados quizás no estén a la vista pero nuestro destino es una consecuencia de todos estos ínfimos pasos. “No hay almuerzos gratuitos,” nada pasa por casualidad.

tu vida, tus tiempos

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Tu agenda la marcás vos, si dejás que te manejen los tiempos es porque querés.

La clave está en explícitamente entender cómo nos afectan los estímulos externos. No hace falta contestar cada requerimiento, responder el teléfono cada vez que suena y terminar haciendo cosas porque pensamos que los demás lo esperan de nosotros.

Tener tanto impulso por complacer es luchar contra molinos de viento. Si lo vamos a hacer que sea a conciencia, si así elegimos podemos enfocarnos en hacer trabajo valioso y respetar nuestro arte.

Traduzco cinco medidas identificadas por el siempre lúcido Seth Godin para hacer una purga de distracciones digitales:

  1. Apagar alertas de nuevos correos electrónicos y redes sociales en tu teléfono
  2. Nunca leer los comentarios, ni en tus propios posts ni en ajenos. Nunca mirar reviews ni darle lugar a trolls leyendo lo que escriben.
  3. Bajar el tono en todos los intercambios de emails
  4. Guardar el teléfono en la guantera
  5. Usar la hora más creativa del día creando, no respondiendo.

El último punto me parece el más valioso. Cuando tenemos la energía a tope tenemos que enfocarnos en hacer lo que realmente nos importa. Rara vez se trata de contestar, leer o siquiera prestarle atención a algo que le importaba a otra persona hace ocho o nueve horas.

la ausencia es la evidencia

Es importante saber entender cuándo no tiene más sentido estar envuelto en algo que dejó de valer la pena, sea un proyecto, una relación, un libro o un compromiso de cualquier tipo.

Cualquier analista financiero te dirá que no debés tirar dinero bueno trás dinero malo. La implicancia es que si el retorno es negativo eso no va a cambiar por más que sigas invirtiendo más y más plata.

Esto se puede extrapolar: tolerancia cero para cualquier cosa que no agregue valor positivo a tu vida.

las dos caras de la expectativa

Un viaje empieza cuando lo concebimos. Sacar los pasajes, elegir qué alquilar, dónde ir y con quién compartir copas son todas actividades placenteras incluso meses antes de concretarlas. Nadie duda que la expectativa positiva genera placer.

En Unbroken, un fantástico libro sobre supervivencia, Louie Zamperini cuenta cómo durante semanas a la deriva en altamar con sus dos compañeros se turnaban para describir comida. No sólo eso, sino que lo hacían con un altísimo nivel de detalle, incluyendo cómo sus madres los preparaban, deteniéndose en cada ingrediente y paso de la receta. Quizás es contraintuitivo pero sorprendentemente dice que eso no les hacía sentir más el hambre sino todo lo contrario: pensar en comida generaba saciedad.

Sospecho que lo inverso es cierto. Cuando la ansiedad nos lleva por el camino de imaginar las peores consecuencias de algo que todavía no pasó empezamos a padecer las pálidas en carne propia. Resulta doblmente nocivo cuando ni siquiera se concretan!

Vale la pena, entonces, sufrir gratuitamente por no poder manejar nuestras propias faltas, imaginarias o no?