Wednesday, November 23, 2005

Glam era un no, asi que terminamos en otro reducto de la querida calle Cabrera (¿conoce la calle Cabré? le preguntó un amigo despistado a unos obreros de aguas argentinas una noche. Les alegramos la noche a los obreros) El nombre no me lo acuerdo aunque me sigue sonando Verdad Consecuencia como única referencia mental, pero no es. Debo confesar que fuimos a dar con algo difícil de encontrar, sin aventurarse al primer cordón. Este era una especie de bar, boliche y terracita que estaba lleno de tortas, que pedías una cerveza y el barman asumía que querías una de litro para andar con ella en la mano por todos lados, que pasaban temas de Attaque 77 y en el que toda la gente sudaba mucho. Era muy loco, yo lo definiría como una fiesta de egresados gay, o una fiesta de 15 gay. Les aseguro que era raro, por que parecía un rejunte de todo lo que el ambiente gay, en su afán por tener un mínimo de clase, se ha empeñado en escaparle. Techos de paja, ventanas empañadas. Me viene a la mente un quincho de hace unos años llamado Ribera Este. Terrible. Un patiecito que safaba pero que la cagaba la gorda que cada tanto venía a pedir que hablemos en voz baja por que sino los vecinos le hacían quilombo. Y claro que ningún chico interesante. O algunos que te hacen mirar dos veces pero que invitablemente terminás negando (nodding) con la cabeza reconociendo tu por momentos inagotable fuerza de voluntad.

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