Tuesday, July 12, 2005

chau, gracias por todo

El Matador Salas se despidió de Núñez


El delantero chileno Marcelo Salas no llegó a un acuerdo económico con los dirigentes y dejó a River después de una temporada muy complicada, en la que jugó muy poco por las sucesivas lesiones. Ayer se había negado a jugar en Arabia Saudita.

Opinión. Triste final






Por Facundo Quiroga, de la redacción de Clarín.com.

Se veía venir este divorcio entre Salas y River. Cuestiones económicas podrán esgrimirse desde las dos veredas, aunque la realidad (dura, incontrastable) dice que se va porque no rindió adentro de la cancha. El hincha, amigo íntimo de los recuerdos, soñaba con reencontrarse en este 2005 con aquel chileno a quien bautizó “Matador” después de sus memorables definiciones. Pero se quedó con las ganas y soportó su bronca sin reprochar.

Problemas personales y repetidas lesiones, persiguieron a Salas como un fantasma devorador. Pero como arrastraba (¿Ya no?) el aura de ídolo, sitio para pocos en el corazón millonario, se le perdonó todo. Que jugaba cinco minutos y se agarraba dolorido la pierna; que se pasaba tres, cuatro o más semanas en “recuperación”; que estuviera tan fuera de peso; que de golpe viajara a Santiago y no se supiera nada de él durante varios días; que ya no hacía goles importantes...

Los dirigentes, sobre todo el presidente Aguilar, lo bancaron como a nadie. “El va a decidir”, repetían en los últimos días, aunque íntimamente sabían que su nuevo ciclo en River estaba cerrado de antemano, cuando el equipo quedó primero afuera de la pelea en el Clausura y después eliminado en la Libertadores.

Los números lo condenaron. Hizo sólo tres goles en el último torneo y otros tres en la Copa. Demasiado poco para un delantero implacable, que hoy se sostiene por un pasado de gloria. El hincha de River, por respeto, lo despide en silencio.

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